miércoles, julio 11, 2007

Yo recuerdo que he dejado botado mi blog, ya vuelvo

martes, marzo 27, 2007

domingo, agosto 20, 2006


Yo recuerdo, que el liceo donde estudie el primer año de mi llegada a Santiago, fue muy peculiar. Partiendo por los profesores, había uno de apellido Duran que fantaseaba con haber realizado viajes increíbles a la selva amazona y haber luchado con serpientes gigantes cuerpo a cuerpo. Un día en una de esas historias fantásticas de este profesor, dos hermanos de apellido Silva que estudiaban en el mismo curso, comenzaron a mofarse de la ridícula historia. El profesor Duran se puso colorado y como niño que lo habían avergonzado en publico se lanzo a golpear a uno de los hermanos Silva, por supuesto al ser estos de baja estatura, se lanzaron como gatos de feria contra el profesor, cuento corto los “gatos” Silva suspendidos y el profesor Duran era despedido. También había una profesora de muy avanzada edad que usaba un gorro estilo cosaco ruso, no es broma, su gorro era tubular de color negro muy parecido al de los guerreros rusos. Esta señora se hacia respetar en esa jaula de especimenes con la mano dura, cabro que se reía coscacho en la cabeza, pero de esos que daba pena ver al pobre cristiano como quedaba. Un día que la profesora paso cerca de mí, me fije que además de su peculiar sombrero, también usaba peluca, y le comente a mi amigo Johann, con la mala suerte que había sido escuchado por la susodicha y me fui de coscachos, no uno ni dos, sino una andanada de golpes en la cabeza. Por supuesto que luego trataba de ni siquiera cruzar la mirada con la veterana para no despertar su ira nuevamente. De mis compañeros había uno de apellido Huichalaf , el cual el resto molestaba con las típicas bromas contra el pueblo mapuche, tanto es así que “Huicha” se empezó a avergonzar tanto de sus orígenes que cayo en un engaño mental, esto fue convencerse que su apellido no era de origen araucano sino francés, y empezó a decir que su apellido se pronunciaba Whichaleff. La verdad que en ese momento nos reímos mucho de su creatividad pero con el tiempo ya no se ve tan gracioso como son discriminadas las minorías étnicas en nuestro país.
Ese año en especial, la situación económica de nosotros no fue muy buena, esto porque el negocio de mi madre y su pareja no daba los frutos esperados, y mi padre en ese año no se pronuncio mucho. Por lo que decidí armar algo donde pudiera ganar algo de dinero. Un día caminando por la calle San Diego pasamos junto a mi madre por una importadora de confites, vi en la vitrina que había unas cajas de candys que se vendían al por mayor, inmediatamente recordé que cuando se separaron mis padres, una familia amiga nos había regalado una caja de candys para cada uno, a mis hermanos y a mí, ya que fue cercano a la navidad. La caja de 100 candys costaba $50 y se vendían a $1 por lo que la ganancia era del 100%. La verdad que fue una buena forma de tener mi propio dinero, por supuesto que mi clientela eran los compañeros de curso y los de otros cursos. Un día a la vuelta de clases de educación física, al abrir mi mochila me di cuenta que me habían robado las cajas de calugas es decir había sido asaltado, mire a mi alrededor y vi a varios compañeros comiéndose mi negocio, y para mas remate riéndose del hecho, por lo que me abalance contra uno de ellos y se me lanzaron el resto, por supuesto mi amigo Benfeld salto para apoyar y castigar el acto delictual, además mi amigo en esa época quería ser oficial de carabineros, así que se juraba guardián de la propiedad privada. En eso entro el director, saca al resto de los alumnos y me empieza a discursear acerca de mi mal comportamiento, y me envía para la casa, yo en mi irracionalidad, de haber sido robado y además castigado por defender lo mío, me puse a lanzar las sillas y mesas de la sala de clases. En un momento sentí que me tomaba por la espalda el director, empujándome hacia la calle, entre tanto algunos compañeros entre ellos mi amigo Benfeld empezaron a decirme por arriba de la pandereta, que como aguantaba lo que me había hecho, volviéndome la rabia por lo injusto de la situación, por lo cual no se me ocurrió nada mejor que empezar a darle de patadas a la pandereta, hasta que de repente escuche, Chuuuuuuuch..., la cagaste Barceló, y al mirar había botado una parte de la muralla golpeada, por lo que procedí a arrancar con toda mi fuerza para no ser pillado.
A fines del año 84 nuestro séptimo básico organizo una despedida de curso en la casa de los “Gatos” Silva. Lo primero, fue que todos los que llegaron a la reunión éramos hombres, iba todo bien, hasta cuando llego un tío de los gatos con unos amigos con tragos y bebidas, y comenzamos a tomar entre todos. Sacando la cuenta teníamos entre 13 y 14 años, por lo que el efecto del alcohol fue rápido. En un momento el personaje este, empieza a burlarse de nosotros y lo pájaros nuevos que éramos, así que procedieron a invitarnos a todos a un topless, y partimos para allá, no tuvimos problemas para entrar a pesar de la cara de cabros chicos que teníamos la mayoría. Al entrar y ver las mujeres que se encontraban adentro pensé que nos deberían haber pagado a nosotros por haber entrado. La “Lola” mas joven bordeaba los 50 y además tenían una carencia significativa de dentadura, mi amigo Benfeld que había bebido mas que yo, cayo en los brazos de una de ellas, sin llegar a lazos profundos pero si lo vi pegado al seno de la horrible doncella. La verdad que fue novedosa la experiencia, pero muy carente de estética. Las consecuencias del paso por el liceo Pedro Aguirre Cerda, fueron que a Johann y a mi nos echaron. Por supuesto mi madre, trato de revertir la situación pero al final nos cambiaríamos con mi amigo Benfeld a nuestro próximo destino, el colegio Echaurren

sábado, julio 01, 2006


Yo recuerdo, que seria el año 1984 que luego de vivir dos años con mi padre en Chuquicamata, volvería a vivir con mi madre pero esta vez a Santiago, la verdad que no fui la persona mas ordenada en esa época, por lo que tuve grandes problemas con mi viejo, esto unido al mal carácter de él, hizo que volviera con mi madre nuevamente, y llegue a Santiago, me parecía todo gigante se me daban vuelta las calles, un día con mi madre íbamos por el paseo Ahumada y en un local de video juegos llamado "Delta" había una maquina de sacar fotos, la cual entregaba una tira de cuatro fotos, y me saque unas fotos junto a mi madre, quedándome en la actualidad solo una, para mi es importante ya que no tengo ninguna otra de esa época. Cuando fue el tiempo de clases entre al liceo, este se llamaba Pedro Aguirre Cerda, el primer día de clases me llamo la atención lo diferentes que eran mis compañeros en su modo de actuar a lo que yo había conocido antes, la verdad que me sentí un poco atemorizado, cuando de repente diviso a un compañero pálido de cabellera clara y crespa tipo Pancho Puelma, nos saludamos de inmediato ya que los dos éramos nuevos. La verdad que lo que mas se ajustaba como nombre al establecimiento era "Coliseo", ya que parecía campo de batalla como se agarraban a combos entre todos. Como les contaba me hice amigo de este rucio, le comento que me llamo Patricio y el me dice que se llama Johann, la verdad que pensé que se lo habían jodido con el nombre, para mi no era tan ajeno ya que en Chuquicamata como había sido un reducto norteamericano no era difícil encontrarse con un John Sepúlveda o un Mickel Arancibia, pero ellos mismos contaban lo incomodo que era tener un nombre anglosajón combinado con un apellido latino, así que no quise preguntarle el apellido. Nos sentamos juntos en la mesa de clases. Delante de nosotros se sentó un albino de nombre Claudio que lo habían ido a dejar en auto, de repente este se da vuelta me saluda y me pega en la cabeza con un cepillo de pelo, lo que hace que Johann salte a pegarle de vuelta al tal Claudio, cuando escucho al profesor diciendo" siéntese Benfeld" ahí caí que su nombre no era tan raro al escucharlo con el apellido, se llamaba Johann Benfeld mi nuevo gran amigo que se transformaria en mi hermano de vida hasta hoy, veintidós años después

lunes, mayo 01, 2006

Mi padre era uno de los cinco hijos del matrimonio entre José Ignacio Barceló y Amelia Pizarro, el trabajaba en la Armada en Talcahuano y mi abuela era profesora de Historia. Ellos se separaron cuando sus hijos eran pequeños. Me imagino que por razones económicas, todos menos mi tío Eduardo se fueron a vivir con su padre, que posteriormente se volvería a casar, naciendo de este matrimonio el ultimo hermano José Maria (sus nombres por orden de edad son: Alvaro Eduardo, Juan Ignacio, Luis Guillermo (mi padre), Alvaro Jorge, Elcira Amelia y Jose Maria (del 2° matrimonio))
Mi abuela Amelia murio unos años mas tarde de la separación de cancer, ella era una mujer muy creyente, En su juventud fue muy unida a su hermano Alvaro Pizarro, que ejercia como periodista en Talcahuano, este murio muy joven, lo se por un diario de vida de mi abuela. El pertenecia al partido conservador y no se pudo recuperar de salud al estar largo tiempo en la carcel por las revueltas politicas en los años 20. Mi padre se fue de su casa a los 16 años, ellos en esa época Vivian con mi abuelo en Villa Alemana, paso por varias casas de familiares que lo acogieron, la verdad que puedo imaginar lo fregado que era mi abuelo ya que el resto de sus hermanos también seguirían su camino posteriormente. Con esos cortos 16 años cruzo hacia Argentina escondido en un camión. El no contaba mucho de su vida pero recuerdo haberle escuchado que estuvo en san Martín de los Andes y Río Gallegos y que hubo un Chileno que era locutor de radio que lo ayudo con dinero para volver. También recuerdo que conoció a una chica la cual lo tuvo enamorado. Cuando volvió, viviría en Talcahuano con su tío Guillermo Barceló Olave, nombre que también le habían puesto a mi viejo, en honor a este tío (mi padre se llamaba Luis Guillermo pero todos lo conocían por Guillermo). En ese tiempo trabajo en una empresa portuaria llamada "Grace", también trabajo con un tío de el, por el lado de los Olave. Posterior a esto viajaría al norte a la mina El Salvador que en esa época aun era propiedad de los norteamericanos, la verdad que si no me equivoco trabajaba relacionado con la contabilidad junto a un norteamericano, por lo que se ayudaron mutuamente a aprender sus respectivos idiomas. En esa época mi padre estuvo a punto de casarse con una muchacha que vivía en esa zona, pero procedió a escapar hacia Antofagasta. En esta ciudad entro a trabajar a la empresa de explosivos IRECO, y conoció a mi madre. Ella a pesar de ser Valdiviana, se encontraba en Antofagasta, ya que mi abuela Carmen se había vuelto a casar con mi abuelo Juan (la verdad que a mi abuelo verdadero nunca lo conocí) y estaba destinado en esa ciudad ya que era funcionario de investigaciones. IRECO también era una empresa norteamericana, recuerdo que mi padre contaba de un gringo amigo que no hablaba nada de castellano, pero cuando escuchaba a la Violeta Parra se ponía a llorar como niño a pesar que no sabia que decían las letras de las canciones. Mi hermano Cristian tiene una foto que apareció en el 25° aniversario de la revista Que Pasa en donde aparece mi padre junto al Presidente Frei y a Carlos Cardoen que era en ese tiempo el Gerente General de IRECO, y mi padre el jefe de la planta, la foto hacia relación con la vida de Cardoen, pero para uno es una suerte ya que no poseo muchas fotos de mi padre en esa época.

sábado, abril 29, 2006


Yo recuerdo, que debe haber sido el verano de 1974, Enero o Febrero, que mi padre me llevo a Santiago. En el viaje en avión mi viejo le pidió a la azafata si podían mostrarme la cabina, cosa que el capitán accedió. Siempre tuve en la memoria que el techo de la cabina estaba lleno de botones y que hacia afuera no se veía nada interesante, ya que en ese momento pasábamos en medio de nubes.
Al llegar a Santiago estaba anocheciendo, y me llamo la atención que por donde pasamos habían varios militares, la verdad que la imagen que tengo es estar mirándole sus botas.
En Santiago nos alojamos donde el tío de mi padre, Ramón, recuerdo a una mujer reclamando por lo mañoso que era yo para comer . Yo siempre asocie a esta persona con la prima hermana de mi padre, Patricia Barceló ya que como se llamaba igual que yo, me fue fácil memorizar su nombre. También recuerdo que me llamo la atención el diseño del papel mural de una habitación de la casa del tío Ramón, deben haber sido flores pequeñas, lo que pasa que en Chuquicamata no era común ver las paredes de una casa con papel mural, estas solo eran pintadas.
Recuerdo también que una persona de pelo claro y con barba, nos fue a dejar a la estación Central en un fiat 600 rojo, años mas tarde sabría que era el primo hermano de mi padre Lucho Barceló.
Nuestro destino era Talcahuano, el viaje en tren para mi fue espectacular, mi padre nuevamente pidió conocer la cabina y me permitieron tocar el silbato del tren.
Cuando llegamos a Talcahuano nos quedamos en la casa del tío de mi padre y hermano de Ramón, Guillermo Barceló, persona que mi padre le tenia mucha gratitud por haberlo apoyado en tiempos difíciles.
El tío Guillermo, era viudo y vivía con su hermana Elvira y su sobrina Soledad.
Al momento de llegar fue muy emocionante para ellos, su prima Soledad no paraba de llorar, ya que mi padre había sido como su hermano mayor en algún momento.
La casa, la recuerdo muy antigua y en el centro del comedor caía del techo un cordelito que debe haber sido para llamar a la cocina, cordel que llamo mi atención y procedí a subirme arriba de la mesa y empezar a jalarlo, por lo que posteriormente fui correteado por la tía Elvira que no le había causado gracia el jueguito.
Recuerdo también que al tiempo que llegamos de vuelta a Chuquicamata, mi padre se enteraría que su prima Patricia había sido torturada y exiliada del país, razón mas fuerte aún para recordar su nombre.

Yo recuerdo, que seria el año 82, el ultimo año que estaríamos en Quilpue y que nos iríamos con mi hermano Cristian a vivir con mi padre, recuerdo que nos fuimos en un bus Flota Barrios de dos pisos, en la primera fila del segundo piso. Mi hermano llevo para la ocasión un pequeño ajedrez con las fichas imantadas. Dado lo entretenido del viaje y la falta de sueño de ambos, nos largamos a cantar como si estuviésemos en un recital, la verdad que nadie reclamo de nuestros desafinados alaridos, de hecho recuerdo haber ido al baño, y ser mirado por varias señoras con un dejo de maternal ternura. La vuelta a Chuqui, tuvo como consecuencia adaptarse de nuevo a otro sistema de vida, me imagino no debe haber sido fácil para un hombre de la época de mi viejo hacerse cargo de dos hijos. Los años distanciados con mi padre mostraban además que habíamos sido criados con mas libertad por mi madre, cosa que a mi padre le molesto desde el principio. La vida con mi padre tuvo cosas bellas y malas. La verdad que jamás justificare que nos castigara con golpes, pero también entiendo que la vida de mi viejo fue dura y en su tiempo se criaba con la correa, lo triste es quedar con ciertas imágenes malas de una persona que uno admira tanto y que tengo tan bellos recuerdos de otras ocasiones, pero bueno, así fue. Como dije antes mi viejo en esa época ya estaba trabajando como relacionador publico y por supuesto que al ser Chuquicamata la mina mas grande del mundo, era visitada por personas de todas partes del mundo. El siempre nos hizo participe de su trabajo, la verdad que mi viejo era un enamorado de su trabajo, sabia de memoria todos los procesos que involucraban la producción de cobre, de hecho muchas veces era felicitado por la información que poseía, pero esto no era casualidad. Mi padre trabajo desde muy joven en la minería y sus jefes al principio eran norteamericanos en la mina El salvador que le enseñaron los procesos de producción, además aprendió con ellos a hablar bien el ingles por la amistad que estableció con varios de ellos. Bueno pero como les comentaba, mi padre siempre nos hizo participar en su trabajo. Por ejemplo si tenia un almuerzo con algún embajador o visitas importantes, iba con nosotros, y participábamos de la conversación de ellos, claro esta que con ciertos limites. Lo mismo pasaba cuando iban a San Pedro de Atacama o el Tatio. En general nos llevaba cuando correspondía a fines de semana. Analizándolo ahora quizá era una forma de mi padre de compartir con nosotros los fines de semana ya que en días hábiles no nos veíamos mucho. En una de estas visitas recuerdo llegaron una pareja de documentalistas, ella era Holandesa y su marido era Belga, iban a realizar un documental sobre el norte chileno, pues bien el documental se trataba de un matrimonio con sus hijos, que recorrían el desierto de Atacama, todo esto avalado por el Ministerio de Relaciones Exteriores. El matrimonio elegido fue el de un ingeniero de la planta de Chuqui y por supuesto los hijos del matrimonio seriamos mi hermano y yo, mas o menos duraron como dos semanas las filmaciones y con la suerte para nosotros que no iríamos al colegio en este periodo con el permiso del Estado de Chile, claro esta que a mi viejo no le agrado para nada esto, ya que no se había imaginado que saldríamos tanto, pero ya había firmado el permiso para realizarlo.
Recorrimos varios pueblos como Chiu-Chiu, Lasana, San Pedro de Atacama, el Tatio, Caspana, el salar de Atacama, el valle de la luna, etc. La idea era que nuestros padres (postizos), nos iban contando, la historia de esa hermosa región. Recuerdo que en Caspana que es un pueblo muy apartado, fuimos recibidos en la escuela por sus autoridades y los estudiantes estaban revolucionados por el suceso que serian filmados por estos gringos. La noche la pasamos en la casa del sacerdote del pueblo, una de las imágenes mas bellas que guardo era el dormitorio donde dormimos, habían dos camas de bronce antiguas en las que dormimos mi hermano y yo, arropada con frazadas de lana de llama, y decorada con imágenes religiosas antiguas, la verdad que parecía haber quedado detenida en el tiempo, además de la sensación de tranquilidad que sentí en ella. Por supuesto recorrimos los sitios arqueológicos de la zona, conversamos con el padre Le Page que ya conocíamos por mi padre.
En la vuelta a casa me traje desde un cementerio indígena, un cráneo con una ornamenta de plumas y un montón de flechas que encontré en la orilla de los ríos y los ordene en mi dormitorio como mini museo.
Lastimosamente no recuerdo el nombre de la familia que hizo de padres de nosotros en el documental. Pero siempre que nos encontrábamos recordábamos el importante (para nosotros) suceso.
La verdad que la costumbre de recorrer la región de Atacama no se quedaría solo ahí, ya que conoceríamos a nuestro querido amigo (hasta el día de hoy), Pato Álvarez y a su familia. Su padre de igual nombre y su esposa la tía margarita.
El tío Pato era un explorador nato, así que los fines de semana cargaba su jeep, un Nissan Patroll color naranjo año 83 o 84, y salía a recorrer el desierto con su hijo y sus dos amigos (mi hermano y yo), después se le empezarían a unir otros amigos con jeep por lo que se convirtió en un club de Tobi explorador.
Recuerdo una ocasión que llego su amigo "Pelao" de Santiago, así que mi amigo Pato mi invito al nuevo paseo. Divertido ver a dos amigos de toda la vida, cantando a Joan Manuel Serrat en el camino, y recordando lo que hacían cuando jóvenes. De nuevo recorrimos San Pedro de Atacama y después al Tatio, esta vez pasamos la noche ahí en un albergue de la Corfo. Recordar ahora que tengo una edad cercana a ellos, uno entiende las cosas, y lo importante que son los buenos amigos en este sinuoso camino de la vida.

jueves, abril 27, 2006


Yo recuerdo, como dije antes, que viví en Quilpue y fueron buenos tiempos. Recuerdo que armábamos con los amigos del barrio campamentos en el patio de mi casa y pasábamos la noche ahí. En Semana Santa en Quilpue se quemaba al "Judas", esto significaba construir un muñeco relleno con géneros al cual se le fabricaba la cabeza con una pelota plástica. Posteriormente se montaba en una carretilla y se pedía dinero a la gente del barrio, posterior a esto se colocaban las monedas dentro del cuerpo del Judas. Cuando llegaba el atardecer se colgaba el muñeco de la cabeza (imitando a un ahorcado) y se le prendía fuego. A medida que se iba quemando el muñeco, iban cayendo las monedas, que eran recogidas por todos los niños del barrio. La villa donde vivíamos, limitaba con un campo en donde existían varios tranques algunos naturales y otros construidos por los dueños de los fundos para regar los campos. En estos tranques (uno principalmente), me introduje en mis primeros y últimos pasos como naturista. Me quedaba horas mirando a los renacuajos que pronto se convertirían en grandes ranas, observaba las distintas etapas que pasaban algunos insectos como matapiojos, mosquitos y otros insectos acuáticos. Luego me dio por observar a las hormigas, de hecho me compre una lupa, les iba colocando otros insectos como polillas y miraba como se la iban llevando por partes a su hormiguero, no puedo negar lo entretenido que era también quemar algunas hormigas con el aumento de la lupa.
Recuerdo que en esa época con mi hermana Paulina armábamos naves espaciales con cajas de cartón y papel de aluminio, en donde los botones de la nave, eran todo tipo de tapas de botellas o frascos. También recuerdo que nos disfrazábamos con trajes hechos por nosotros y realizábamos una especie de "Cuanto vale el show" familiar en una tele de cartón.
En nuestra familia, habían rituales que eran infaltables, como acompañar a mi madre a buscar el dinero que enviaba mi viejo a fin de mes y luego pasar a comprar unos berlines a la pastelería Lagomarsino en Viña de mar, o los 18 de Septiembre, como éramos chicos, nuestra mamá hacia un ponche, mezclando bebida Seven up con duraznos en cubo y hielo para acompañar el almuerzo.En esa época nosotros estudiábamos en la Escuela Carmelitana en Viña del Mar, recuerdo que teníamos una compañera la cual todos andábamos detrás de ella, y tratábamos por todos los medios que nos diera un beso, pero entre todos los niños siempre hay uno mas enamorado, no me olvido su nombre por lo poco común: Temistocles Campos, alias "el Temo", que sufría con este montón de lachos que besaban a su musa, un día en una reunión de apoderados que nos quedamos esperando a los papás (o mamás), estábamos en una escalera con otro compañero de curso tratando de robarle un beso a esta chica, y aparece "Temo" con los ojos inyectados de sangre, agarrando a mi compañero del cuello y por supuesto acompañado de feroz paliza, a pesar que le tratamos de explicar nuestras buenas intenciones con nuestra compañera, solo servia para enfurecer mas al pobre enamorado. Recuerdo haberme sacado una foto para la primera comunión con esta niña. Es divertido a esa edad por las cosas que uno es capaz de agarrarse a combos, recuerdo una ocasión que con un compañero tuvimos una discusión, y no faltaron los que azuzaban diciéndonos "ahh lo que te dijo" o " manda el le toca la oreja al otro", y le tire la oreja para que viera quien mandaba y se armo la pelea. La verdad que en mi historial boxeril, no había tenido que demostrar mis habilidades pugilísticas, ya que cuando les agarraba la oreja a mis contrincantes, estos siempre habían declinado entrar a la pelea, pero en este caso al tocarle la oreja, recibí de vuelta un tremendo combo en el ojo que me descompenso totalmente, menos mal que era caballero y dio por terminada la pelea (eso si, anduve como dos semanas con el ojo en tinta). Su nombre era Juan Carlos Leiva, con el cual nos hicimos buenos amigos en esa época.

domingo, abril 16, 2006


Yo recuerdo, que en la escuela N° 8 se había llamado Colegio Chilex (es divertido ahora que lo pienso varias cosas se llamaban Chilex en Chuquicamata), quedaba ubicado en una ladera por lo que tenia dos patios uno abajo y otro arriba. Mi hermano Cristian pasaba seguido donde el rector por que era bueno para agarrarse a combos con algunos de sus compañeros. Para llegar a la rectoría había que subir una larga escalera, por lo que me era fácil divisar a mi hermano subiendo con su contrincante y algún profesor.
Recuerdo una ocasión que me quede en la sala realizando una tarea de artes plásticas y entro un profesor de física o matemáticas que era vecino de nosotros, con otros alumnos de cursos mas avanzados y mostrándoles un instrumento de metal con dos bolas de fierro, les estaba explicando los fenómenos de las ondas de sonido y riéndose se acerco a mí y golpeo el instrumento cerca de mi oído, solo recuerdo el inmenso mareo que me provoco el agudo sonido, y por supuesto las risas de los estudiantes y del tarado de su profesor. Al tío Gilberto Saez, patriarca de una familia vecina, lo recuerdo algo extravagante en su forma de ser, tenía un pequeño automovil color café, que debe haber sido de los años cincuenta, auto que les duraría hasta fines de los ochenta, recuerdo una ocasión haber visto al tío Gilberto con unos mocasines que tenían cortada la punta de los dedos del zapato es decir con todos los dedos del pie al aire, su explicación fue que había comprado estos mocasines y le habían quedado chicos por lo que procedió a eliminar la punta del zapato que le incomodaba.

sábado, abril 15, 2006


Yo recuerdo, que el día que mis padres se separaron volaron maletas por la puerta y que nos subimos a un bus rumbo a Viña, era el año 78 y a mi abuelo Juan Silva lo habían trasladado a esa ciudad, cuando nos bajamos estaba mi Tata como le decíamos cariñosamente, mi abuela y mi tío pendejo (por la poca edad digo). Yo recordaba que en Antofagasta tenían un auto verde muy grande, donde cabíamos todos cómodamente, pero cuando fuimos hacia el estacionamiento del terminal de buses, nos encontramos que habían cambiado el auto por una citroneta, el problema fue acomodar tres adultos y cuatro niños en esta. Cuando íbamos a la casa de mis abuelos, lugar donde viviríamos todos juntos por un buen tiempo, había que tomar una cuesta, donde la pobre citroneta iba tiritando por todos lados haciendo su sonido de motor característico pero elevado al cubo, entonces se me ocurre decir a modo de broma: se imaginan se fundiera el motor, dicho esto comienza a salir humo del motor, por lo que ahí entendí el concepto del pájaro de mal agüero.
La vida en la casa de mis abuelos tuvo cosas malas y cosas buenas, no debe ser fácil que vuelva una hija donde sus padres con tres hijos al hombro, por lo que solo alcanzamos a vivir juntos un año mas o menos.
Lo que no puedo dejar de agradecer los buenos momentos que pasaría junto a mi abuelo y sus paseos, no puedo dejar a mi abuela afuera porque también estaba en ellos, pero la relación que tuve con él fue muy especial. Era una persona tan positiva y con una picardía tan característica en él, que lo hace memorable.
Entre tanto mi padre que lo habíamos dejado trabajando en los camiones de Chuquicamata, comenzó a hacer todos los turnos de noche en los camiones y en el día iba a trabajar gratis en el departamento de Relaciones Publicas, así es, lo que pasa que aunque parezca chiste en ese departamento, nadie sabia hablar ingles, y mi viejo como había trabajado en la empresa de explosivos de propiedad Norteamericana y por el cargo que había tenido lo sabia hablar. Posteriormente lo contrataron en Relaciones Publicas y por supuesto cambio el poder adquisitivo, de Rol B, paso a Rol A, Etc. En algo sirvió la costumbre de trabajar gratis.
Nosotros antes de esa época ya nos habíamos cambiado a vivir a Quilpue. Me acuerdo que para la navidad del agradecido ascenso mi viejo contrato un camión lleno de juguetes para nosotros por supuesto con las infaltables bicicletas para cada uno.
La vida en Quilpue es una de las épocas más bonitas de mi vida, ya que vivíamos en una villa con hartos amigos, esta era una villa de marinos por lo que la mayoría de las mujeres pasaban solas y mi madre era una mas del equipo.
Me acuerdo que organizábamos campamentos en los patios de las casas, un día organizamos ir a Limache a acampar éramos Claudio (el mayor con 15 años), Mi hermano Cristian y el otro Cristian (de 12 años), Pepe y yo (de 10 años). Si lo pienso como están las cosas hoy, se me caería el pelo si mi hijo de 10 me dijera que van a acampar solos a un lugar y que el mayor del grupo tiene 15 años. Pero así fue, quizá porque los padres estaban fuera nuestras madres nos veían más grandes o esa época era más tranquila no lo sé de hecho mi hermano tiene la foto cuando íbamos partiendo a esa aventura y otra donde entre todos tratabamos de armar una fogata. Partimos caminando desde Quilpue hacia Limache en la tarde, me acuerdo que nos paramos a ver una copa de agua, pintada como base de ajedrez en rojo y blanco. En un momento empezamos a hacer dedo ya que estaba anocheciendo y nos paro una camioneta con un toldo de lona, en el trayecto nos mirábamos todos asustados (se hizo evidente nuestras edades), pero Claudio el mayor se mostraba más tranquilo eso si nunca soltó el corvo de su padre que llevaba en el cinto. Cuando nos bajamos de la camioneta seguimos caminando hasta llegar a un río y procedimos a armar la carpa que por supuesto era propiedad de la Armada de Chile al igual que los sacos de dormir, etc.
En la mañana siguiente sentimos a unos curagüillas revisando nuestras cosas por fuera de la carpa a lo que Claudio y mi hermano Cristian solo atinaron a mantener firme el cierre de la entrada de la carpa, para que pareciera trancado y no hacer evidente nuestras edades.
Por supuesto no nos rendimos a estas aventuras y realizamos una caminata a lo Vásquez, debe haber sido el mismo grupo y además iba mi tío Andrés (si, el tío pendejo), y lo más probable que nunca contamos lo que nos había pasado en nuestra primera incursión. En esta caminata fue mucho mejor porque íbamos protegidos por miles de personas, cantando con la gente, al otro día pasamos por una lechería tomamos leche recién salida de la vaca, no me olvido su precio de esa época, diez pesos el litro, su sabor y textura era como poner en la licuadora leche con pasto y después beberla.
La verdad que finalmente no llegamos a Lo Vásquez por problemas internos del grupo (alguien se agarro con otro y se acabo el paseo) y lo otro que no recuerdo como nos devolvimos, debe haber sido en Micro.
Yo recuerdo, que como dije antes viví en Calama hasta los tres años, vivíamos en unos departamentos frente a una plaza, me acuerdo que teníamos una pieza de juguetes, y de un elefante plástico que me llamaba la atención su textura, me acuerdo que en esa misma habitación se le cayo una mesita en el pie de mi hermano, me acuerdo también una ocasión que mis padres no estaban, la nana de aquel entonces me encerró por algo en la pieza y de pasada me tiro un zapato para que me callara. Una noche, vimos muchas antorchas y la gente cantando, Quizá era gente protestando o a favor de Allende, lo que si no puede haber sido el golpe militar, ya que mi hermana Paulina nació un 16 de Septiembre del 73 y ya estábamos en Chuquicamata.
Mi hermano desde chico cometió actos bastante arriesgados por ponerle un nombre. En una ocasión en este mismo departamento y sacando la cuenta que él es mayor que yo por dos años, ósea que a lo mas en Calama pudo tener 5 años, nos metimos debajo de la cama de él y le puso papel de diario entre el colchón y la reja de metal que sostiene a este, y procedió a prenderle fuego con nosotros mirando desde abajo tamaño espectáculo, menos mal que no paso a mayores pero la humadera debe haber sido gigante. En otra ocasión lo recuerdo ya viviendo en Chuquicamata tirandose de un tubo desde el techo, hasta que un día cayo de cabeza y lo tuvieron que llevar de urgencia al hospital, el diagnostico: déficit atencional y por supuesto, las respectivas dosis de Ritalin.

viernes, abril 14, 2006

Yo recuerdo, que viví en Calama hasta los tres años y en Chuquicamata de los 4 años hasta los ocho, esto, antes que mis padres se separaran, me acuerdo haber estudiado en el jardín infantil Lobito Feroz y después en la Escuela N°8 que posteriormente se llamaría Colegio Chuquicamata, en la época del jardín infantil me acuerdo que jugábamos varios niños del barrio en un parque al lado de la Comisería de Carabineros que quedaba relativamente cerca de nuestra casa, era bastante llamativo ya que predominaba el pasto, tan escaso por esos lares y habían unas rucas de indio imitando a los de indígenas norteamericanos. La encargada de estos paseos siempre era mi madre Alicia Rodas que al haberse casado a los 16 o 17 años, tenia la energía de entretener a todos los niños del barrio. Es raro, la verdad que desde que tengo recuerdo mis padres siempre se llevaron mal (cosa que mejoraría luego de la separación). pero existían momentos tan maravillosos para mi, como por ejemplo que mi padre Guillermo Barceló nos cantaba antes de dormirnos canciones de los huasos quincheros tales como "Mi caballo" o "Mantelito blanco" o que mi madre nos contaba cuentos inventados por ella que podían durar horas hasta que nos quedábamos dormidos. Volviendo al tema de los paseos con mi madre, la verdad que tenia una imaginación inagotable para armar panoramas de bajo presupuesto.
Chuquicamata no era una Ciudad, sino un Campamento Minero así que podrán imaginar el tamaño de la biblioteca publica, pero mi madre me acuerdo nos llevaba a leer cuentos y Mampatos a este lugar, otro paseo infaltable era acompañar a nuestra madre a la Pulperia N°1 que quedaba cerca de nuestra casa, la Tipo-C 69, esta era las tiendas de abastecimiento en Chuquicamata, recuerdo que se decía que era mas barato comprar en ellas que en Santiago, eran los beneficios de trabajar en Codelco, también recuerdo que cerca de nuestra casa se encontraba la lechería la cual mandaba a dejar la leche en botellas tapadas con papel de aluminio, y que dejaban en las puertas de las casas ( a lo mas gringo).Esto de hacer memoria parece ser buen ejercicio.
Mi padre al momento de que yo naciera (año 70) ya existía mi hermano Cristian, estábamos viviendo en Antofagasta, y trabajaba algo así como de jefe de planta en una empresa de explosivos, el no tenia titulo universitario pero había logrado un buen cargo por merito propio, debe haber sido a fines del año 71 que llego un Ingeniero a hacerse cargo de la planta, cosa que le dolió en lo mas profundo del ego a mi padre, que no entendía como una persona recién salida de la universidad podía pasar a ser su jefe y decidió renunciar a su cargo. Hay que imaginarse en que mal momento de nuestra historia patria se le ocurrió renunciar a mi viejo, cuento corto casa embargada y mi padre sin pega con dos hijos que alimentar. Paso el tiempo y al no encontrar trabajo, entro a trabajar como chofer de los camiones de Chuquicamata. La verdad, yo pensaba que no ganaba mucho, pero leyendo me he enterado que un chofer de camiones en Chuquicamata gana solo un poco menos que un ingeniero en minas, esto por el nivel de riesgo y de agotamiento psicologico que tiene este trabajo. Pero volviendo al por que de esta larga introducción de la vida de mi padre, es por que recuerdo que debe haber sido el año 73 ya que no creo recordar algo antes de los tres años, que en Chuquicamata los trabajadores ciertos días del mes trabajaban gratis, es decir era como un trabajo voluntario para el país, todo esto por el sueño de la "Revolución en Democracia" que proponía la Unidad Popular, lo anecdótico era que en estas jornadas, mi hermano y yo acompañábamos a mi padre a trabajar a la mina, nos subíamos a esos gigantescos camiones (cada neumático media 2.5 metros), e íbamos saludando a la gente, por supuesto que hoy en día seria impensable algo así. Chuquicamata en esa época, se separaba a los trabajadores Por Rol A (Jefatura), Rol B (Obreros) y Rol C (Jornales), y cada uno de estos grupos se le asignaba un colegio para sus hijos, un club social para la familia, es decir la idea era que no se mezclaran los grupos. Esto fue herencia del sistema norteamericano cuando la mina pertenecía a Anaconda Co. La escuela N°8 era la que le correspondía a los hijos de Rol A y por supuesto a nosotros no, por ser Rol B, pero mi padre fue a hablar con el Rector de la escuela y no se con quien mas, logrando que nosotros ingresáramos a esta. Este tipo de cosas me han llenado siempre de orgullo con mi padre (Que pena que moriste viejo querido).

lunes, abril 10, 2006


Yo recuerdo, Debe haber sido el año 75 o 76 que yo vivía en Chuquicamata y viajábamos de vez en cuando a ver a mis abuelos a Antofagasta. Mi abuelo Juan Silval era funcionario de Investigaciones en esa ciudad. Me acuerdo que los fines de semana el con mi abuela Carmen Cartes fabricaban helados de leche y los repartían a los niños del barrio, deben haber sido niños amigos de mi tío Andres, que tenia en esa época como 9 años, me acuerdo además que yo andaba todo el día con un casco de juguete propiedad de mi tío pendejo que imitaba a los que usan en la parada militar, de hecho me acostaba con el casco puesto, me acuerdo durmiendo en un montículo de tierra en la calle con mi casco ( a esa altura ya era mío), costumbre muy común en mi a esa edad (5 o 6 años) debe ser que porque los montículos de tierra absorben el calor y en las tardes era agradable tenderse a dormir una siesta (me imagino la textura de mi pelo en esas condiciones).
Tengo ahora casi 36 y puedo recordar también la primera vez que vi una mariposa en esa misma época, no es que me este poniendo miechica, lo que pasa que Chuquicamata es muy árido y lo único que se veía en esa época eran moscas y los piojos que absorbían la resina de los pimientos, y ver este insecto debe haberme impactado bastante para haberlo guardado en la memoria, la verdad que era la típica mariposa color naranjo con puntos negros (no de acne por supuesto).
Quizá debería haber borrado lo de la mariposa, ya que siguiendo con mi proceso de recordar, me acuerdo que íbamos a la playa con mis abuelos y yo cantaba a viva voz Y volver, volver, volver..... de Camilo Sesto. Bueno cosas de niño.

lunes, abril 03, 2006

Probando, probando

Como dice el animador, probando, probando