
Yo recuerdo, que seria el año 82, el ultimo año que estaríamos en Quilpue y que nos iríamos con mi hermano Cristian a vivir con mi padre, recuerdo que nos fuimos en un bus Flota Barrios de dos pisos, en la primera fila del segundo piso. Mi hermano llevo para la ocasión un pequeño ajedrez con las fichas imantadas. Dado lo entretenido del viaje y la falta de sueño de ambos, nos largamos a cantar como si estuviésemos en un recital, la verdad que nadie reclamo de nuestros desafinados alaridos, de hecho recuerdo haber ido al baño, y ser mirado por varias señoras con un dejo de maternal ternura. La vuelta a Chuqui, tuvo como consecuencia adaptarse de nuevo a otro sistema de vida, me imagino no debe haber sido fácil para un hombre de la época de mi viejo hacerse cargo de dos hijos. Los años distanciados con mi padre mostraban además que habíamos sido criados con mas libertad por mi madre, cosa que a mi padre le molesto desde el principio. La vida con mi padre tuvo cosas bellas y malas. La verdad que jamás justificare que nos castigara con golpes, pero también entiendo que la vida de mi viejo fue dura y en su tiempo se criaba con la correa, lo triste es quedar con ciertas imágenes malas de una persona que uno admira tanto y que tengo tan bellos recuerdos de otras ocasiones, pero bueno, así fue. Como dije antes mi viejo en esa época ya estaba trabajando como relacionador publico y por supuesto que al ser Chuquicamata la mina mas grande del mundo, era visitada por personas de todas partes del mundo. El siempre nos hizo participe de su trabajo, la verdad que mi viejo era un enamorado de su trabajo, sabia de memoria todos los procesos que involucraban la producción de cobre, de hecho muchas veces era felicitado por la información que poseía, pero esto no era casualidad. Mi padre trabajo desde muy joven en la minería y sus jefes al principio eran norteamericanos en la mina El salvador que le enseñaron los procesos de producción, además aprendió con ellos a hablar bien el ingles por la amistad que estableció con varios de ellos. Bueno pero como les comentaba, mi padre siempre nos hizo participar en su trabajo. Por ejemplo si tenia un almuerzo con algún embajador o visitas importantes, iba con nosotros, y participábamos de la conversación de ellos, claro esta que con ciertos limites. Lo mismo pasaba cuando iban a San Pedro de Atacama o el Tatio. En general nos llevaba cuando correspondía a fines de semana. Analizándolo ahora quizá era una forma de mi padre de compartir con nosotros los fines de semana ya que en días hábiles no nos veíamos mucho. En una de estas visitas recuerdo llegaron una pareja de documentalistas, ella era Holandesa y su marido era Belga, iban a realizar un documental sobre el norte chileno, pues bien el documental se trataba de un matrimonio con sus hijos, que recorrían el desierto de Atacama, todo esto avalado por el Ministerio de Relaciones Exteriores. El matrimonio elegido fue el de un ingeniero de la planta de Chuqui y por supuesto los hijos del matrimonio seriamos mi hermano y yo, mas o menos duraron como dos semanas las filmaciones y con la suerte para nosotros que no iríamos al colegio en este periodo con el permiso del Estado de Chile, claro esta que a mi viejo no le agrado para nada esto, ya que no se había imaginado que saldríamos tanto, pero ya había firmado el permiso para realizarlo.

Recorrimos varios pueblos como Chiu-Chiu, Lasana, San Pedro de Atacama, el Tatio, Caspana, el salar de Atacama, el valle de la luna, etc. La idea era que nuestros padres (postizos), nos iban contando, la historia de esa hermosa región. Recuerdo que en Caspana que es un pueblo muy apartado, fuimos recibidos en la escuela por sus autoridades y los estudiantes estaban revolucionados por el suceso que serian filmados por estos gringos. La noche la pasamos en la casa del sacerdote del pueblo, una de las imágenes mas bellas que guardo era el dormitorio donde dormimos, habían dos camas de bronce antiguas en las que dormimos mi hermano y yo, arropada con frazadas de lana de llama, y decorada con imágenes religiosas antiguas, la verdad que parecía haber quedado detenida en el tiempo, además de la sensación de tranquilidad que sentí en ella. Por supuesto recorrimos los sitios arqueológicos de la zona, conversamos con el padre Le Page que ya conocíamos por mi padre.En la vuelta a casa me traje desde un cementerio indígena, un cráneo con una ornamenta de plumas y un montón de flechas que encontré en la orilla de los ríos y los ordene en mi dormitorio como mini museo.
Lastimosamente no recuerdo el nombre de la familia que hizo de padres de nosotros en el documental. Pero siempre que nos encontrábamos recordábamos el importante (para nosotros) suceso.
La verdad que la costumbre de recorrer la región de Atacama no se quedaría solo ahí, ya que conoceríamos a nuestro querido amigo (hasta el día de hoy), Pato Álvarez y a su familia. Su padre de igual nombre y su esposa la tía margarita.El tío Pato era un explorador nato, así que los fines de semana cargaba su jeep, un Nissan Patroll color naranjo año 83 o 84, y salía a recorrer el desierto con su hijo y sus dos amigos (mi hermano y yo), después se le empezarían a unir otros amigos con jeep por lo que se convirtió en un club de Tobi explorador.
Recuerdo una ocasión que llego su amigo "Pelao" de Santiago, así que mi amigo Pato mi invito al nuevo paseo. Divertido ver a dos amigos de toda la vida, cantando a Joan Manuel Serrat en el camino, y recordando lo que hacían cuando jóvenes. De nuevo recorrimos San Pedro de Atacama y después al Tatio, esta vez pasamos la noche ahí en un albergue de la Corfo. Recordar ahora que tengo una edad cercana a ellos, uno entiende las cosas, y lo importante que son los buenos amigos en este sinuoso camino de la vida.

1 comentario:
no hablo espanol, lo siento. soy de los estados unidos.
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