
Yo recuerdo, que en la escuela N° 8 se había llamado Colegio Chilex (es divertido ahora que lo pienso varias cosas se llamaban Chilex en Chuquicamata), quedaba ubicado en una ladera por lo que tenia dos patios uno abajo y otro arriba. Mi hermano Cristian pasaba seguido donde el rector por que era bueno para agarrarse a combos con algunos de sus compañeros. Para llegar a la rectoría había que subir una larga escalera, por lo que me era fácil divisar a mi hermano subiendo con su contrincante y algún profesor.
Recuerdo una ocasión que me quede en la sala realizando una tarea de artes plásticas y entro un profesor de física o matemáticas que era vecino de nosotros, con otros alumnos de cursos mas avanzados y mostrándoles un instrumento de metal con dos bolas de fierro, les estaba explicando los fenómenos de las ondas de sonido y riéndose se acerco a mí y golpeo el instrumento cerca de mi oído, solo recuerdo el inmenso mareo que me provoco el agudo sonido, y por supuesto las risas de los estudiantes y del tarado de su profesor. Al tío Gilberto Saez, patriarca de una familia vecina, lo recuerdo algo extravagante en su forma de ser, tenía un pequeño automovil color café, que debe haber sido de los años cincuenta, auto que les duraría hasta fines de los ochenta, recuerdo una ocasión haber visto al tío Gilberto con unos mocasines que tenían cortada la punta de los dedos del zapato es decir con todos los dedos del pie al aire, su explicación fue que había comprado estos mocasines y le habían quedado chicos por lo que procedió a eliminar la punta del zapato que le incomodaba.
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