
Yo recuerdo, que debe haber sido el verano de 1974, Enero o Febrero, que mi padre me llevo a Santiago. En el viaje en avión mi viejo le pidió a la azafata si podían mostrarme la cabina, cosa que el capitán accedió. Siempre tuve en la memoria que el techo de la cabina estaba lleno de botones y que hacia afuera no se veía nada interesante, ya que en ese momento pasábamos en medio de nubes.
Al llegar a Santiago estaba anocheciendo, y me llamo la atención que por donde pasamos habían varios militares, la verdad que la imagen que tengo es estar mirándole sus botas.
En Santiago nos alojamos donde el tío de mi padre, Ramón, recuerdo a una mujer reclamando por lo mañoso que era yo para comer . Yo siempre asocie a esta persona con la prima hermana de mi padre, Patricia Barceló ya que como se llamaba igual que yo, me fue fácil memorizar su nombre. También recuerdo que me llamo la atención el diseño del papel mural de una habitación de la casa del tío Ramón, deben haber sido flores pequeñas, lo que pasa que en Chuquicamata no era común ver las paredes de una casa con papel mural, estas solo eran pintadas.
Recuerdo también que una persona de pelo claro y con barba, nos fue a dejar a la estación Central en un fiat 600 rojo, años mas tarde sabría que era el primo hermano de mi padre Lucho Barceló.
Nuestro destino era Talcahuano, el viaje en tren para mi fue espectacular, mi padre nuevamente pidió conocer la cabina y me permitieron tocar el silbato del tren.
Cuando llegamos a Talcahuano nos quedamos en la casa del tío de mi padre y hermano de Ramón, Guillermo Barceló, persona que mi padre le tenia mucha gratitud por haberlo apoyado en tiempos difíciles.
El tío Guillermo, era viudo y vivía con su hermana Elvira y su sobrina Soledad.
Al momento de llegar fue muy emocionante para ellos, su prima Soledad no paraba de llorar, ya que mi padre había sido como su hermano mayor en algún momento.
La casa, la recuerdo muy antigua y en el centro del comedor caía del techo un cordelito que debe haber sido para llamar a la cocina, cordel que llamo mi atención y procedí a subirme arriba de la mesa y empezar a jalarlo, por lo que posteriormente fui correteado por la tía Elvira que no le había causado gracia el jueguito.
Recuerdo también que al tiempo que llegamos de vuelta a Chuquicamata, mi padre se enteraría que su prima Patricia había sido torturada y exiliada del país, razón mas fuerte aún para recordar su nombre.
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